domingo, 17 de diciembre de 2017

Dice el Papa: “Sin Jesús, la Navidad es una fiesta vacía”

Francisco bendice a los “Niños Dios” durante el Ángelus y pidió la liberación de las seis monjas secuestradas hace un mes en Nigeria: «Que puedan finalmente volver a sus casas». 

«Si quitamos a Jesús, ¿qué queda de la Navidad? Una fiesta vacía. La alegría del cristiano no se compra, no la perdamos tampoco en las dificultades», afirmó Francisco durante el Ángelus. «El cristiano, habiendo encontrado a Jesús, no puede ser un profeta de desventura, sino un testimonio y un heraldo de una alegría contagiosa que debe ser compartida con los demás y que hace menos cansado el camino de la vida», advirtió. «La alegría, la oración y el agradecimiento son tres actitudes que nos preparan para vivir la Navidad auténticamente». 

Por ello, «en este último tramo del tiempo del Adviento, encomendémonos a la materna intercesión de la Virgen María, que es la causa de nuestra alegría, no solo porque generó a Jesús, sino porque nos lleva constantemente a Él». 

Después, el Papa invocó la liberación de las religiosas secuestradas en Nigeria y a todas las demás personas secuestradas. «Me uno de corazón al llamado de los obispos de Nigeria por la liberación de las seis monjas del Corazón Eucarístico de Cristo, secuestradas hace alrededor de un mes en su convento en Iguoriakhi», sostuvo Francisco. «Rezo con insistencia por ellas y por todas las demás personas que se encuentran en esta dolorosa condición: que puedan, en ocasión de la Navidad, volver finalmente a sus casas». Y rezó con los fieles un Ave María. 

En la Plaza San Pedro, con los peregrinos reunidos para la oración mariana, también estaban los niños del Centro de Oratorios Romanos, de las parroquias y de las familias de Roma para la bendición de los “Niños Dios” de los pesebres. A ellos el Papa dirigió un saludo y estas palabras: «Queridos niños, les agradezco su presencia alegre y les deseo feliz Navidad: cuando recen en casa, frente al pesebre con sus familiares, déjense atraer por la ternura del Niño Dios, que nació pobre y frágil en medio de nosotros, para darnos su amor». Esta es «la verdadera Natividad», aseguró Francisco. «Es bello lo que puedo leer desde acá, el oratorio es precisamente para cada uno de nosotros: “Siempre hay sitio para ti”, dice el cartel», añadió y después bendijo a los Niños Dios. 

«En los domingos pasados, la liturgia subrayaba qué significa ponerse en actitud de vigilancia y qué implica concretamente preparar el camino del Señor –explicó el Pontífice. En este tercer domingo de Adviento, llamado “domingo de la alegría”, la liturgia nos invita a preparar la venida del Señor asumiendo tres actitudes: la alegría constante, la oración perseverante y el continuo dar gracias». 

La primera actitud, subrayó Jorge Mario Bergoglio, es la alegría constante: «Estén siempre alegres», exhorta el Apóstol. «Es decir, permanezcan siempre en la alegría, incluso cuando las cosas no salen según nuestros deseos –precisó el Pontífice. Las angustias, las dificultades y los sufrimientos atraviesan la vida de cada uno, y muchas veces a realidad que nos rodea parece ser inhóspita y árida, semejante al desierto en el que resonaba la voz de Juan el Bautista, como recuerda el Evangelio de hoy». 

Pero, recordó Francisco, precisamente las palabras del Bautista revelan que «nuestra alegría» se apoya sobre la certeza de que este desierto está habitado: «En medio de ustedes hay alguien que ustedes no conocen». Se trata de Jesús, el enviado del Padre que viene, como subraya Isaías, a «traer el alegre anuncio a los miserables, a vendar las llagas de los corazones rotos, a proclamar la libertad de los esclavos, la liberación de los prisioneros, a promulgar el año de gracia del Señor». 
  
Según el Papa, estas palabras, que Jesús hará suyas en el discurso de la Sinagoga de Nazaret, aclaran que su misión en el mundo consiste en la liberación del pecado y de las esclavitudes personales y sociales que produce. «Él ha venido a la tierra para volver a dar a los hombres la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, que sólo él puede comunicar –sostuvo el Pontífice. La alegría que caracteriza la espera del Mesías se basa en la oración perseverante: esta es la segunda actitud. “Recen ininterrumpidamente”, dice Pablo. Mediante la oración podemos entrar en una relación estable con Dios, que es la fuente de la verdadera alegría». El Papa prosiguió de esta manera: «la alegría del cristiano proviene de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad». Por ello, entre más estemos «arraigados en Cristo, más encontraremos la serenidad interior, incluso en medio de las contradicciones cotidianas». 

La tercera actitud indicada por Pablo es, añadió Francisco, «el constante dar gracias, es decir el amor reconocido» hacia Dios. Él, efectivamente, es «muy generoso con nosotros, y nosotros estamos invitados a reconocer siempre sus beneficios, su amor misericordioso, su paciencia y bondad, viviendo de esta manera un incesante agradecimiento».  

Después del Ángelus, Francisco saludó a los peregrinos, familias, grupos parroquiales y asociaciones que estaban presente («de Roma, Italia y de muchas partes del mundo»). En particular, saludó a un grupo de “Lobitos” de Portugal y a otro de peregrinos bolivianos. Desde la Plaza se elevó en coro un “Tanti auguri” por el cumpleaños del Papa, que respondió con un «Muchas gracias». 

Antes de despedirse, deseó a todos «un buen domingo y un buen camino hacia la Navidad de Jesús». Y concluyó pidiendo, como acostumbra, que rezaran por él.

sábado, 16 de diciembre de 2017

¿Qué ver en esta Navidad? Una película para explicar el sentido de la Navidad a los niños

Esta es la época del año en que resulta casi imposible no distraerse con todas la actividades, regalos, eventos y sobre todo historias que se les cuentan a los niños sobre Navidad. Sus preguntas son interminables. Los padres, si no se preparan, aunque sea un poquito, no pocas veces se encuentran en posiciones donde todas las historias se mezclan y de pronto el gordito barrigón con su “jojojo” toma por asalto el protagonismo de tan magno evento.

Las películas que se estrenan normalmente no ayudan y casi que pasamos la Navidad tratando de que los niños no terminen confundidos y entiendan con ilusión y verdad el significado de una fecha que nos une a todos, creyentes y no creyentes.

Encontrar una película como «Se armó el Belén», es algo que puede parecer hasta sorprendente. Una apuesta por la verdadera historia de Navidad contada para niños y contada en su idioma. Un burrito llamado Bo que cansado de su vida ordinaria sueña con algo más y sale en búsqueda de la aventura más grande de la historia. Podríamos caer en la simpleza de creer que es una historia sobre amistad y la búsqueda de los sueños pero no. El director, nominado al Oscar, Timothy Reckart, nos explica que la película en realidad no se trata de la búsqueda de los sueños, «lo importante y grandioso de esto está en el corazón de la misma historia de Navidad, que se trata de Dios haciendo algo realmente grande viniendo a la tierra como el salvador pero bajo una apariencia muy humilde, un niño nacido en un establo, ni siquiera en una casa. Esta es la lección que aprende Bo, que lo realmente grandioso no luce glamuroso. Ojalá esta sea la lección que se lleve un niño pequeño, que lo importante es hacer lo que Dios quiere de uno, así como Bo, que estuvo llamado a guiar a José y María hacia Belén».

Con «Se armó el Belén» tenemos la oportunidad evangelizar y de enseñar de una manera sencilla a los más pequeños de la casa cuál fue la verdadera historia de este joven matrimonio, que siendo los más humildes, fueron los escogidos para acoger a la mayor de las criaturas. Descubrirán además (y así lo cuenta explícitamente la película) que lo que hoy celebramos no tiene su razón de ser en un “cuento de hadas” de un hombre vestido de rojo y un puñado de renos, sino en la más pura realidad de un establo, desde el silencio y en compañía de los más sencillos de la Tierra.

A través de Bo, el burrito protagonista, tanto los niños como los mayores nos podremos ver identificados en su tozudez (para lo bueno y para lo malo) y comprobaremos por medio de metáforas que lo que nos hace grandes son valores como el perdón, la confianza y la fe en que para cada uno de nosotros existe un plan divino, y que si nos dejamos hacer, ¡comprobaremos que es mucho mejor que los nuestros!

Esperemos con ilusión la llegada de Jesús y como creyentes tomemos estas bonitass oportunidades de pasar tiempo en familia, mirar una película y comentarla con los niños, enseñándoles el verdadero mensaje, que la Navidad es Jesús.


Puzzle Corona de Adviento para niños

jueves, 14 de diciembre de 2017

Vivir el Adviento de la mano de María

HM Televisión presenta un video reflexivo sobre el Adviento especialmente ligado a María con las meditaciones de Abelardo de Armas. “El Adviento es un periodo de la liturgia, un tiempo especialmente bello, pues es expresión de lo que es la vida. Si nuestra vida diaria fuese un Adviento, cada comunión sería una Navidad”.

Puzzle Iglesia de Padrón (55 piezas)

¿Tienes una tarde un tanto aburrida? O al menos... ¿tienes unos instantes para el esparcimiento personal? Aquí tienes un interesante puzzle...
 

Fichas para trabajar el Adviento con los más pequeños (III)






miércoles, 13 de diciembre de 2017

Cómo orar en Adviento esperando la Navidad

En Adviento y Navidad contemplamos el rostro de Dios que por amor se acercó a nosotros y vive en medio de nosotros

“Dios puso su morada entre los hombres” (Ez 37,27) “por el gran amor con que nos ha amado.” (Ef 2,4) Pero ¿es acogido? “Vino a los suyos, pero los suyos no le recibieron” (Jn 1,11) ¿Habrá posada para el Verbo encarnado en nuestros días? Eso se juega en la libertad de cada uno.

Quisiera sugerir algunas pautas para orar en Adviento:

1. Contemplar el misterio de la encarnación:

La encarnación del Verbo es la entrada de la presencia de Dios en el mundo y en la historia. El mundo de la carne busca a su Creador. El mundo de la Gracia busca al hombre. El Verbo encarnado es el lugar de encuentro de las dos búsquedas. La divinidad habita corporalmente en Jesús de Nazaret y así encuentra descanso la doble búsqueda.

“Se anonadó a sí mismo, tomando la forma de siervo y haciéndose semejante a un hombre.” (Flp 2,7) Nuestra fe se pone a prueba: “esto no puede ser”, el Trascendente no puede ser tan cercano, no puede ser que se vuelva tangible, de carne y hueso, un bebé indefenso; es demasiado que Dios llegue al extremo de hacerse siervo. Tenemos aquí la prueba más convincente del gran amor con que Dios nos ama, de su incomprensible predilección por el hombre. Dios prueba su amor, el hombre debe probar su fe.

En Adviento y Navidad contemplamos el rostro de Dios que por amor se acercó a nosotros y vive en medio de nosotros. Más cercano está de quien más se acerque a contemplarle. Estar allí contemplándolo con mucho amor es acercarse; eso es lo que obra el amor: una creciente cercanía.

2. Dar posada al Redentor que ha venido, pero aún debe ser acogido:

La Redención la ha realizado Cristo con su encarnación, muerte y resurrección, pero aún debe verificarse en cada uno y eso depende de la acogida personal. Dios nunca se impone al hombre, siempre pregunta. Dios es mendigo de la acogida por parte del hombre; se toma muy en serio su libertad. La respeta hasta el grado de verse humillado. Con paciencia, nuestro Dios sigue tocando la puerta.

La plenitud de los tiempos ya ha llegado con la venida de Cristo, pero no se ha cumplido del todo: se realiza o no en cada persona, que libremente lo acepta o lo rechaza. Lo acepta cuando permite que el amor de Dios le impregne del todo, cuando su persona se cubre con la sombra luminosa del Espíritu Santo y Él obra su transformación en Cristo, a través de una sinergia de donaciones repitiendo la historia de la Madre de Dios.

El Redentor es acogido cuando cada uno vive una vida cristiana, una vida en Cristo, no una doble vida, donde aún se reserva algo para sí, sin tomar completamente en serio la búsqueda de la santidad. “Cuando venga Él, el Espíritu de la Verdad, los guiará hacia la verdad completa (Jn 16,13) La radicalidad de la irrupción de Dios en la historia por la encarnación del Verbo es la que Jesucristo pide hoy de cada uno de sus hijos por la aceptación libre e incondicional del Espíritu Santo, la ley del amor, en la propia vida.

En ese sentido, Adviento es tiempo de conversión, por eso el ornamento morado en la misa: “El Padre celestial, que en el nacimiento de su Hijo unigénito nos manifestó su amor misericordioso, nos llama a seguir sus pasos convirtiendo, como él, nuestra existencia en un don de amor. Y los frutos del amor son los «frutos dignos de conversión» a los que hacía referencia san Juan Bautista cuando, con palabras tajantes, se dirigía a los fariseos y a los saduceos que acudían entre la multitud a su bautismo.” (Benedicto XVI, 9 de diciembre de 2007)

3. Adorarlo con corazón de pastor y de ángel:

“Si no te haces como niños, no entrarás en el Reino de los cielos” (Mateo 18,3) Para entrar a la cueva de Belén hay que hacerse pequeño, como niño. Los pastores y los ángeles tienen corazón de niño. El niño tiene una mirada pura, se maravilla de todo, todo lo disfruta, es capaz de dar amor y de recibir amor con humildad y corazón de pobre.

Los pastores y los ángeles se dieron el tiempo para centrarse en lo esencial: la contemplación del hijo de Dios que habita en medio de nosotros. Los pastores dejaron sus ganados, los ángeles dejaron el cielo; todos se juntaron para adorar a Dios en los brazos de María.

Adviento y Navidad deben ser tiempos de más calma para pasar más tiempo junto a Cristo Eucaristía. Sí, hay que tener el valor de romper esquemas y centrarse en lo esencial. Que esta Navidad, Cristo sea el mejor atendido y el más amado.

martes, 12 de diciembre de 2017

¿Se opone el Big Bang a la fe en Dios?

Durante largo tiempo, los científicos han estado tratando de saber cómo empezó a existir el mundo. En Europa central, por ejemplo, un instituto para la investigación nuclear llamado el CERN construyó una máquina para intentar recrear el Bin Bang. Es muy interesante, muy bueno, técnicamente.

Sin embargo, hay gente que piensa que la Iglesia está contra ese tipo de cosas y sólo acepta el relato bíblico de la creación, que aparece en el libro del Génesis, para explicar cómo ha sido creado el universo (estaríamos así hablando del llamado creacionismo). La verdad es que eso no es cierto. La Iglesia no se opone en absoluto a la ciencia. ¡Más bien al contrario!

A lo largo de los siglos, la Iglesia ha proporcionado muchos grandes científicos. por ejemplo, fue un sacerdote católico, el Padre Georges Lemaître (+1966), el primero que propuso la teoría del Big Bang. Fue largamente premiado por la Iglesia, lo que en sí mismo demuestra que su teoría no contradice las afirmaciones de la fe.

De hecho, mientras que las ideas del P. Lemaître encontraron mucha resistencia fuera de la Iglesia, fue apoyado por el Papa Pío XII (+1958). A pesar de que la teoría del Big Bang no supone evidencia directa, científica de que Dios crease el universo, es compatible y coherente con el relato bíblico de la creación de la nada (ex nihilo, como es conocida), que se inició con la luz (Gen 1,3). No hay nada que nos impida ver a Dios como el que provocó la chispa que encendió el petardo, hace unos 14.000 millones de años.

Al igual que el Big Bang, la teoría de la genética, también fue formulada por primera vez por un sacerdote, Gregor Mendel. La imagen del universo y de la vida propuesta en esas teorías es la de un desarrollo gradual a lo largo del tiempo. Esta imagen es coherente con la comprensión católica del mundo, en la cual Dios ofrece a sus criaturas la dignidad de contribuir libremente a este desarrollo. De hecho, la palabra latina para decir desarrollar, evolvere, que san Agustín utilizó a principios del siglo V para describir el desarrollo del universo, es el origen de la palabra moderna "evolución". Sin embargo, las teorías científicas solo describen cómo cosas físicas se transforman en otras cosas físicas. Ya que las cosas que se describen no son auto-causadas (no se han creado a sí mismas), sigue siendo necesaria una primera causa. A esta primera causa de todas las cosas, normalmente la llamamos "Dios". Además, tanto pensadores católicos como no católicos han percibido gran orden y belleza en la forma en que el universo ha sido conjuntado. Aunque no sea una prueba formal, este orden subyacente conduce a creer que el universo es la obra de una inteligencia creativa, divina.


lunes, 11 de diciembre de 2017

Diez puntos que nos pueden ayudar a vivir mejor el adviento

1.- El Adviento es, en primer término, tiempo de preparación a la Navidad, donde se recuerda a los hombres la primera venida del Hijo de Dios.

 2.- Es asimismo tiempo en el que se dirigen las mentes, mediante este recuerdo y esta espera, a la segunda venida de Cristo, que tendrá lugar al final de los tiempos.

 3.- Por ello, el Adviento tiene una triple dimensión: histórica, en recuerdo, celebración y actualización del nacimiento de Jesucristo en la historia; presente, en la medida en que Jesús sigue naciendo en medio de nuestro mundo y a través de la liturgia celebramos, de nuevo, su nacimiento; y escatológica, en preparación y en espera de la segunda y definitiva venida del Señor.

4.- El Adviento es tiempo, no tanto de penitencia como la cuaresma, sino de esperanza gozosa y espiritual, de gozo, de espera gozosa. Toda la liturgia de este tiempo persigue la finalidad concreta de despertar en nosotros sentimientos de esperanza, de espera gozosa y anhelante.

5.- El Adviento es un tiempo atractivo, cargado de contenido, evocador, válido… Vivir el Adviento cristiano es revivir poco a poco aquella gran esperanza de los grandes pobres de Israel desde Abraham a Isabel, desde Moisés a Juan el Bautista… Vivir el Adviento es ir adiestrando el corazón para las sucesivas sementeras de Dios que preparan la gran venida de la recolección… La vida es siempre Adviento o hemos perdido la capacidad de que algo nos sorprenda grata y definitivamente.

6.- Durante este tiempo del Adviento se han de intensificar actitudes fundamentales de la vida cristiana como la espera atenta, la vigilancia constante, la fidelidad obsequiosa en el trabajo, la sensibilidad precisa para descubrir y discernir los signos de los tiempos, como manifestaciones del Dios Salvador, que está viniendo con gloria.

7.- A lo largo de las cuatro semanas del Adviento debemos esforzarnos por descubrir y desear eficazmente las promesas mesiánicas: la paz, la justicia, la relación fraternal, el compromiso en pro del nacimiento de un nuevo mundo desde la raíz.

8.- El Adviento nos dice que la perspectiva de la vida humana está de cara al futuro, con la esperanza puesta en la garantía del Dios de las promesas.

9.- Adviento es el camino hacia la luz. El camino del creyente y del pueblo que caminaban entre tinieblas y encuentran la gran luz en la explosión de la luz del alumbramiento de Jesucristo, luz de los pueblos.

10.- La esperanza es la virtud del adviento. Y la esperanza es el arte de caminar gritando nuestros deseos: ¡Ven, Señor Jesús!

domingo, 10 de diciembre de 2017

¿Qué es el Adviento? (3)

3. Hay muchas maneras prácticas de entrar en el Adviento.

Los tiempos litúrgicos no existen sólo para la misa de los domingos, sino también para nuestro beneficio espiritual diario. A continuación, podemos leer un conjunto de cosas que podemos hacer para entrar en este espíritu del Adviento, un espíritu de expectación, vigilancia, arrepentimiento y alegría.

– Reza:

“Rezar el Rosario todos los días centrándonos en los Misterios Gozosos”

– Ayuna:

o “hacer un programa de ayuno para Adviento y ser moderado con la comida y la bebida en las fiestas de Navidad”
o “ver menos la televisión durante este tiempo o, por lo menos, ver la televisión en Navidad con la familia o los amigos”
o “bajar el ritmo de compras”.

– Dónate:

o “recupera las obras corporales y espirituales de misericordia y realízalas una a una cada semana hasta que llegue la Navidad. Hay mucha gente herida que necesita sentir y recibir nuestro amor”.
o “háblales del sacramento de la Penitencia a tus amigos y familia y llévalos a un buen sacerdote para que se puedan confesar. ¿Cómo puede superar a eso un simple regalo de Navidad?”

– Actúa:

o “no tires el árbol de Navidad o quites el Belén justo después del 25 de diciembre, el tiempo de Navidad no ha hecho más que empezar”
o “cumple los propósitos de Año Nuevo”.

Estas sugerencias son sólo unas pocas de las muchas maneras que podemos seguir para entrar en este tiempo de Adviento. La Iglesia nos ofrece este momento de espera para que nos podamos preparar más plenamente para la alegría y la gracia que recibimos en Navidad.